Titulo original: Edge of Darkness Dirección: Martin Campbell País: USA Año: 2010 Duración: 126 min. Género: Drama Guión: William Monahan Producción: Graham King, Tim Headington y Michael Wearing Música: Howard Shore Fotografía: Phil Meheux Montaje: Stuart Baird Vestuario: Lindy Hemming Estreno en España: 2010-02-26
Reparto: Mel Gibson, Ray Winstone, Danny Huston, Shawn Roberts, Bojana Novakovic, Wayne Duvall
"Mad Max" prejubilado
A pesar de su particular ideología radical, y de su particularmente colérico carácter, soy un rendido admirador de Mel Gibson. Porque más allá de la persona, está el artista, el director de cine, concretamente. Porque este australiano ha demostrado con creces que es infinitamente mejor director que actor. Está bien, aceptamos su cara de estreñido, en las películas de acción, y su sonrisa profidén en muchas comedias donde tiene realmente gracia (“En qué piensan las mujeres”, absolutamente olvidable, aunque con secuencias realmente divertidas). Pero ese nivel actoral no se puede igual ni de lejos a la calidad en la dirección de películas como “Apocalypto”, “El hombre sin rostro” o “Braveheart” (si, esta última es muy tramposa y con muchos efectismos pero , ¿acaso no era buena?). El caso es que Gibson se ha reinventado a sí mismo. O mejor dicho, ha hecho evolucionar el personaje que le diera fama en “Mad Max”: un hombre al que la injusticia y la delincuencia le arrebata brutalmente a su familia (en este caso, una hija de treinta años que vuelve a pasar una temporada con su papi preferido) y decide tomar cartas en el asunto del modo más expeditivo. Vamos, que no me mienten mi familia porque, igual que dice una contertulia tristemente famosa en este país, MA-TO. Y vaya si mata, señores. Una máquina de matar, oiga. Ni un arma letal, ni leches, que el mismísimo “Terminator” se queda en pañales repartiendo leña. Claro que para contar esta brutal (y justificada) vendetta del padre con su hija se ha elegido a Martin Campbell, el realizador que supo revitalizar la saga 007 con “Casino Royale” y la elección ha sido la perfecta, porque vaya tela la que se forma en la película. Basada en una serie de televisión de los ochenta, ahora se han actualizado muchos elementos, y aunque Gibson vuelve prácticamente a repetir el papel que hizo en “Conspiración” de Richard Donner, donde se enfrentaba a todos y a todo, obsesionado por lo que él creía que era la verdad, el único problema de este bien trazado film de acción, es que en algunos momentos se utiliza un cambio de tono onírico que en nada favorece ni el transcurso de la historia, ni mucho menos el diseño de personajes, para desembocar en un final impropio de este film. Si desde el principio el producto se define como un thriller de acción sin concesiones, fantástico. Pero si a la mitad se empiezan a mezclar elementos de la imaginación del protagonista… se rompe todo y ni estamos con la ternura del padre que echa de menos a su hija, ni resulta creíble la mala bestia que es capaz de la mayor burrada sin pestañear, espoleado por la mala leche de haber visto morir a su hija entre los brazos. No obstante, lo mejor del film es el ritmo, que no cesa desde el minuto uno y que te tiene literalmente pegado al asiento a cada fotograma. Y por qué no decirlo, el carisma arrollador que demuestra tener Gibson a cada plano, convirtiéndose en un imán para las cámaras. Por cierto, que para la prejubilación como “action-hero” que ya debería tener Gibson, a sus cincuenta y cuatro añazos más quisieran Stallone, Seagal, Schwarzenegger y Chuck Norris estar a su nivel.
EL CRÍTICO
Criticas Realizadas por Federico Casado Reina
Psicólogo de formación, estoy enamorado del cine desde pequeño. Desde 1984 he ejercido como crítico en ABC, Onda Cero, Radio Nacional o Canal Sur, entre otros medios de comunicación. Creativo, guionista y realizador, soy Jefe de Desarrollo de Maestranza Films.